Aprueba en Cuba decreto ley “De la Prenda y la Hipoteca”

Aprueba en Cuba decreto ley “De la Prenda y la Hipoteca”

El Gobierno cubano aprobó anoche el decreto ley “De la Prenda y la Hipoteca”, lo que permitiría por primera vez desde el triunfo de la Revolución que los cubanos utilicen bienes no muebles como garantía del cumplimiento de obligaciones y el uso de la hipoteca inmobiliaria en sectores y actividades económicas como herramienta para conseguir fondos para sus inversiones.

La información fue dada a conocer hoy por la prensa estatal, aunque sin entrar en mayores detalles al respecto, a pesar de la importancia que tendría un movimiento como este dentro de la economía. El decreto fue aprobado en un sesión extraordinaria celebrada anoche por el Consejo de Estado mediante videoconferencia.

Tanto la prenda como la hipoteca constituyen garantías reales, en las que la deuda se garantiza con el bien objeto de prenda o hipoteca (o cosa en términos jurídicos), de manera tal que si el deudor no paga, el acreedor se paga con el bien respectivo (se lo queda).

No ha quedado claro si en este caso el acreedor serían instituciones financieras o bancarias pertenecientes al Estado, las cuales ofrecerían algún tipo de valoración sobre la hipoteca de bienes inmuebles y de prenda sobre bienes muebles.

En los países que utilizan la hipoteca dentro de su sistema financiero, las personas obtienen créditos de los bancos o empresas hipotecadoras a cambio de sus propiedades y por lo general requiere ser elevada a escritura pública ante notario pues es la casa o la propiedad de la persona la que está en juego en caso de impago.

En la hipoteca los propietarios no se desprenden de la posesión y uso del bien, osea que pueden seguir haciendo uso y disfrute de su vivienda mientras paguen correctamente los plazos de la deuda. En el caso de la prenda el propietario si se desprende del bien; dicho en buen cubano, sería una especie de garrote, donde usted entrega un equipo y recibe un dinero a cambio con un plazo para liquidar esta deuda con intereses o pierde lo entregado como garantía.

Para aclarar un poco más, téngase en cuenta que la hipoteca se hace sobre una casa, una finca, etc., que son bienes inmuebles. La prenda se da en el televisor que se lleva a la casa de empeño, televisor que es un bien mueble, respecto a las joyas, etc.

Quien hipoteca su casa puede seguir viviendo en ella. La sigue poseyendo y usando. Quien empeña o prenda su televisor, ya no podrá seguir viendo televisión, puesto que ha renunciado a la posesión y uso del mismo.

En 1974, fue derogado en Cuba el procedimiento sumario para el cobro de créditos hipotecarios, regulados en la Ley Hipotecaria extensiva a Cuba por la Ley del 14 de julio de 1893, y su Reglamento. Ambas normas, aun vigentes en el sistema legal, fueron consideradas contrarias a los principios del sistema socialista.

Este nuevo decreto ley significaría que los bancos cubanos dejarían de operar solo como receptores de dinero y podrían comenzar a funcionar como prestamistas a ciudadanos cubanos.

Por ley, hasta ahora no era permitido que bancos o instituciones financieras participen como prestamistas o agentes de créditos para compradores privados u operaciones entre particulares en Cuba, lo que este nuevo decreto podría ofrecer como alternativa.

La ley también prohíbe la participación de prestamistas individuales o privados. Ningún cubano puede prestar dinero con interés o servir de financista en operaciones entre particulares. En el Código Penal vigente se persigue esta actividad en su artículo 229, que establece sanciones de seis meses a dos años de privación de libertad, o multa de doscientas a quinientas cuotas, para los particulares que presten dinero con interés.

¿Las instituciones financieras otorgarán créditos, garantizados con hipoteca, que según la tasación oficial tendrían un valor inferior al préstamo que solicita? Actualmente el valor de la venta de una vivienda o terreno en el mercado inmobiliario informal, supera al que puede constituirse mediante crédito hipotecario.

Otro punto de fricción está en las posibles fuentes de amortización y la capacidad de pago del solicitante. ¿Se arriesgará un trabajador a recibir un crédito, ofreciendo como fuente de amortización para saldar un crédito hipotecario, solamente con un tercio del salario establecido por el Estado?

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